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Al generalizarse la globalización de las economías, las regiones experimentaron cambios profundos para adecuarse a los avances tecnológicos y a las nuevas estrategias de segmentar los procesos de producción que han modificado la competitividad de las empresas. Estas transformaciones condujeron a nuevas formas de organización económica y empresarial para enfrentar la competencia, lo cual condujo a la formación del clúster, que simboliza el desarrollo regional en los tiempos modernos. El concepto de Clúster se encuentra relacionado al territorio o ámbito regional de acción concreto. La constitución de estas agrupaciones tiene como objetivo promocionar y facilitar el desarrollo de sectores estratégicos para las regiones donde se implantan, potenciando la innovación y favoreciendo la atracción de empresas creadoras de valor, tanto nacionales como extranjeras. Los resultados económicos que puedan obtener las regiones están directamente vinculados a la capacidad desarrollada por los distintos agentes implicados para convertir el conocimiento, las aptitudes y competencias en ventajas competitivas sostenibles.

La integración del clúster se basa en dos tipos de cooperación inter empresarial. La primera se da a través de la subcontratación, cuyo resultado es un tipo de cooperación vertical (Mungaray, 1997). La segunda se obtiene de manera horizontal a través del intercambio de información; por el desarrollo del aprendizaje tecnológico que va de empresa a empresa a través de los nexos familiares o las relaciones de amistad obtenidas en la escuela; o bien a través de los organismos empresariales regionales.

La estructura de gobernabilidad del Clúster de acuerdo a la información recopilada de la encuesta “Regionalización y Clusters” de la empresa COBURFIN en el 2014, se concentra principalmente a través de un Consejo, seguida por la estructura de Comité.

El 33 por ciento de los clusters establecidos en el país, cuentan con más de 10 años de experiencia, seguidos con el 22 por ciento con un rango de experiencia entre 6 y 10 años.

Las principales ventajas que se presentan por el factor de ubicación, es la que se refiere a los accesos de las vías de comunicación, seguida por la cercanía para la vinculación académica de la región, entre otras.

La siguiente gráfica muestra las interacciones de la cadena de valor, donde las opciones más elegidas correspondieron a los servicios que ofrece el sector con empresas y cámaras regionales, otra respuesta importante se debe a las industrias relacionadas junto con otros servicios de apoyo al sector.

El 66% de los clusters, determinaron al financiamiento como un factor crítico para su desarrollo y crecimiento.

Como las principales limitaciones detectadas al iniciar el modelo de negocio del clúster, la encabezan los altos costos de inversión para su establecimiento, seguido de los problemas específicos de la industria y a cuestiones políticas del entorno empresarial.

Finalmente se puede concluir que desde la intervención con programas de apoyo del gobierno las aglomeraciones industriales han comenzado a proliferar en el modelo de clúster ya que con la implementación de clusters en las economías de los países se puede lograr:

 

Economías que funcionan en forma de sistemas y conforme las políticas públicas sean implementadas tendrán mayor impacto para incrementar las economías regionales

Que existan nuevas formas de relacionarse y de responder a las demandas colectivas de sus trabajadores.

Se genere, organice y comparta la información y servicios alrededor de las necesidades interdependientes y complejas de los grupos de empresas, y no tanto de funciones individuales genéricas de cada empresa que forma parte del clúster.

En la medida que exista más relación entre las instituciones académicas que actúan dentro del clúster se podrán producir trabajadores más productivos, informados y conectados con las necesidades de los empleadores.

Lograr aumentar la tasa de éxito de los esfuerzos de marketing, debido a que el esfuerzo es global y pertenece al grupo que forma parte del clúster, beneficiando a todas las empresas que forman parte de la cadena de valor

Las políticas orientadas a los clusters han adquirido importancia a medida que ha ido surgiendo cierto consenso sobre las ventajas obtenidas por las empresas que participan de clúster. Vale aclarar, como señalan Altenburg y Meyer-Stamer (Altenburg, 1999), que cada clúster requiere un tipo de política específica según sus características distintivas.

Las estrategias hacia clúster en crecimiento deben centrarse, por un lado a, “eliminar todo tipo de obstáculos a la expansión de la producción y la proliferación de nuevas empresa” y, por otro, “apoyar a las firmas locales en actividades de marketing y de promoción de los productos locales en nuevos mercados”. Los clusters que se encuentran en esta etapa requieren del apoyo de empresarios dispuesto a invertir.

En los clusters ya consolidados como tales, el rol de la innovación es fundamental en asegurar su continuo crecimiento y expansión. La intervención pública es crucial para contribuir a reducir los costos y riesgos de la innovación. Las empresas individuales no invierten en innovación ya que temen ser rápidamente imitadas por sus competidores locales. En relación a ello, las políticas públicas pueden favorecer la creación de una identidad común entre las empresas que lleve a la creación de actividades de investigación, distribución de información sobre nuevas tecnologías, materiales innovadores y técnicas que mejoren la calidad y la eficiencia, nuevos mercados y capacitación en recursos humanos de forma conjunta.

En los clusters maduros, o sea aquellos que ya han alcanzado un alto grado de capacidad de innovación endógena, es necesario que se favorezcan las condiciones para que estos puedan participar activamente del mercado global para lo cual se requiere infraestructura, telecomunicaciones y formas modernas de transporte, incentivando el consumo.

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