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Este indicador muestra el impacto que genera en las empresas la transición de la cadena de valor hacia la integración a una cadena productiva.

Por su aporte teórico; al hablar de cadena de valor, necesariamente se tiene que hacer referencia a Porter, quien propuso el concepto de cadena de valor para identificar las formas de generar mejor beneficio para el consumidor y con ello obtener una ventaja competitiva. Significa lograr la fluidez de los procesos centrales de una organización para llevar un producto desde la producción hasta la comercialización, donde se efectúa una interrelación funcional basada en la cooperación. Así, define dichos procesos centrales como: (1) la realización de nuevos productos; (2) la administración de inventarios (las materias primas y los productos terminados) y (3) el trámite de pedidos y de entrega, es decir el servicio al cliente.

Mientras que la cadena productiva se define como el conjunto de agentes y actividades económicas que intervienen en un proceso productivo desde la provisión de insumos y materias primas, su transformación y producción de bienes intermedios y finales; la comercialización en los mercados internos y externos, incluyendo proveedores de servicios, sector público, instituciones de asistencia técnica y organismos de financiamiento.

Para los mercados nacionales es importante lograr la vinculación entre empresas consolidadas y aquéllas que se están formando, promoviendo esquemas de ganar–ganar donde los actores obtengan y otorguen valor mutuo. Sin embargo, este escenario sólo se logrará si las empresas emergentes desarrollan las capacidades que les permitan convertirse en un interlocutor real al tiempo que la empresa consolidada les permite avanzar en este desarrollo, no como fuerza productiva o laboral, sino como socios que pueden comprar, vender o intercambiar bienes y servicios, pero también conocimientos, experiencias y talento.

La integración de la empresa y las organizaciones de la sociedad civil como actores fundamentales que aseguren la realización de dichos aspectos y logren la sostenibilidad y competitividad de los emprendimientos. De tal forma que se deben construir relaciones de confianza, impulsar el trabajo colaborativo, adquirir compromiso y equidad en las relaciones para que la alianza sea organizada, avance hacia objetivos comunes y tenga un mayor alcance para corregir en el proceso aquellas distorsiones que impiden esquemas ganar-ganar para los productores, las empresas y las comunidades.

En la gráfica se integra el número de empresas que participaron en contratos de cadenas productivas divididas en tres sectores económicos (manufacturas, comercio y Servicios) y el total que las engloba.

La gráfica que se presenta a continuación refleja el número de empresas según el eslabón de la cadena productiva en la que se encuentran situadas, segmentadas por tipo de sector (manufacturas, comercio y Servicios).

A continuación se presenta el número de empresas según el principal beneficio que obtuvieron al integrarse a las cadenas productivas, segmentadas por sector económico (manufactura, comercio y servicios). Los beneficios que mayor registro reportaron, son: Acceso a capacitación y asistencia técnica, Crear historial crediticio, para acceder a otros esquemas de financiamiento, Certificación de capacidades, Acceso a otros mercados, Mejores prácticas de administración y planeación Mayor estabilidad de la demanda y de los precios y Otro.

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